Primeros pasos con propósito:
Nuestra propuesta en Ciclo Gonzaga como base para un aprendizaje profundo
Explorar, jugar y aprender: la base para el desarrollo integral en el Ciclo Gonzaga.
En la infancia crecemos explorando diferentes ámbitos en nuestro desarrollo, al participar en experiencias creativas, sensoriales, cognitivas, lingüísticas, motoras, interpersonales y medioambientales, que reflejan las múltiples dimensiones del aprendizaje reconocidas en el Principio 2 del marco ACE Learning de NEASC.
En el Ciclo Gonzaga (Kinder y Transición) del Colegio San José, sabemos que los niños se forman integralmente cuando se les brinda la oportunidad de explorar estas dimensiones a través de experiencias auténticas, significativas y llenas de propósito, permitiéndoles integrar conocimientos, habilidades y actitudes en una vivencia holística.
Por ello, motivamos su curiosidad natural, en la forma en que exploran el mundo que los rodea: hacen preguntas constantes, observan con asombro, inventan historias que combinan hechos y fantasías, se divierten con otros al invitarlos al juego, repiten acciones hasta comprenderlas; demostrando que, cada gesto de exploración es, en sí mismo, un motor de aprendizaje social, cognitivo, emocional y ético, fundamentales para su desarrollo integral según las dimensiones del aprendizaje del marco ACE Learning.
“sabemos que los niños se forman integralmente cuando se les brinda la oportunidad de explorar múltiples dimensiones a través de experiencias auténticas”
En la primera infancia, cada juego, proyecto y rutina es una puerta para el aprendizaje profundo. A través del juego y la experimentación, los ayudamos a descubrir cómo funcionan las cosas, esto desarrolla su pensamiento crítico y fortalece su capacidad de asombro.
A nuestros pequeños estudiantes, también los acompañamos en la expresión de su creatividad al construir con materiales diversos; en el ejercicio de la toma de decisiones éticas, al cuidar un juguete compartido o al resolver un conflicto con un compañero cuando se trata de un posible juego de turnos; en el desarrollo de habilidades interpersonales en dinámicas de grupo; y en el descubrimiento de la importancia del cuidado del medioambiente al sembrar una planta, cuidar de sus mascotas o reciclar.
De igual manera, usamos la tecnología de manera inicial y responsable; por ejemplo, al documentar sus producciones en el aula o compartir con las familias los procesos de exploración. Cada una de estas experiencias refuerza, además, su autonomía y el sentido de pertenencia en la comunidad escolar.
Así, nuestro ciclo inicial de formación integral se convierte en la base para un aprendizaje profundo que forma agentes de cambio desde sus primeros pasos, capaces de crecer en un mundo diverso, interdependiente y lleno de posibilidades.