Por: P. José Rafael Garrido, S.J. Director de Pastoral 

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Dicen los científicos que los primeros recuerdos de toda la vida se dan luego de los tres años. Por ello, conservar memorias gratas de esos primeros años es algo que enriquece la historia de cualquier persona y nuestros niños no son la excepción. En nuestro Colegio San José reconocemos que cada estudiante está construyendo un conjunto de memorias que se alimentan todos los días y queremos que desde que llegan a Preescolar éstas sean recordadas, es decir, “llevadas al corazón”, atesoradas. Con este espíritu realizamos con los niños y niñas de la sección la celebración de lo que ellos son todos los días: los ángeles por medio de los cuales Dios nos visita todos los días.

La celebración realizada el jueves 29 de octubre fue de una gran sencillez pero no dejaba de tener implícito un gran sentido trascendente. Los niños y niñas de la mano de sus maestras acudieron a todas las oficinas del Colegio entonando sus cantos: “ángeles somos” decían, anunciando a viva voz una gran verdad. A cambio de ello se llevaban unos cuantos dulces, pocos en cantidad pero sumados al final eran ya un peso en sus pequeñas bolsitas. Sin saberlo al ingresar a nuestras oficinas eran como Dios, que nos visita todos los días, que también es pequeño y sencillo como ellos y que nos regala su canto a veces imperceptible. A cambio de ello Dios no exige dulces, sino nuestra vida entera para convertirla en su obra, en su respuesta feliz ante los males del mundo. ¡Cuánto nos enseñan los niños con sus gestos y cuánto nos hablan de Dios!

Luego de este momento nos encontramos en el Auditorio Pedro Arrupe. Allí, unidos en oración, como suelen hacer siempre los ángeles, los niños oraron por sus papitos, por sus profesores y sus amigos. También cantaron canciones y apreciaron una sorpresa que les trajeron sus compañeros mayores de Bachillerato, que al entrar al Preescolar tuvieron ocasión de recordar, es decir: llevar al corazón, esas primeras memorias, cuando estaban en Preescolar y pedían dulces y la vida se les presentaba con una novedad siempre presente. Los jóvenes representaron con sencillez la historia de unos ángeles que ayudan a Dios y que al hacerlo sirven a personas que están tristes o necesitadas de consuelo. Lo que ellos no sabían es que esa es la realidad de todos los días en nuestro Preescolar; allá Dios nos bendice desde los pequeños que gracias a Él hoy tienen un nuevo recuerdo que podrán llevar al corazón y sacarlo con orgullo para relucirlo todos los días.