1. El sentido del “Día del Maestro”

Nos hemos reunido para expresar el reconocimiento que se merece  la labor que desempeñan ustedes, queridos profesores y profesoras, en orden al cumplimiento de nuestra misión educativa, que en el marco de la pedagogía ignaciana nos señala como propósito indeclinable contribuir a la formación integral de personas con excelencia humana y académica, competencia y responsabilidad social.

El 15 de mayo se conmemora la designación, proclamada en 1950 por el Papa Pío XII, de San Juan Bautista de la Salle (1652-1719) como el patrón universal de los maestros. Fue este un pedagogo francés  innovador para su época, fundador de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, dedicada desde sus inicios a la educación de niños y jóvenes. Y en ese mismo año, la Presidencia de la República de Colombia declaró esta fecha como el Día del Maestro.

Esta conmemoración varía su fecha dependiendo de cada país. Por ejemplo en Argentina y Chile se celebra el 11 de septiembre, el 13 de abril en Ecuador, y en Brasil el 15 de octubre. Todas estas fechas fueron  proclamadas en épocas y por motivos distintos, pero con un objetivo en común. Asimismo, el 5 de octubre fue elegido por la UNESCO para celebrar el Día del Maestro en el ámbito mundial, con el fin de reconocer la gran labor de quienes se comprometen con la educación y el crecimiento personal de ciudadanos honestos con sus responsabilidades y herramientas intelectuales para el desarrollo de su vida.

Ustedes, queridos profesores (es decir, que “profesan” una disciplina o un campo del saber para compartirlo con sus estudiantes); ustedes, queridos educadores -que como tales están llamados a realizar el sentido más profundo del verbo “educar” (sacar lo mejor de sus alumnos y orientarlos o conducirlos hacia lo mejor); ustedes, queridos maestros -llamados a ser tales en el sentido más profundo del  vocablo latino “magister”, de cuya raíz lingüística “mag” se derivan también los conceptos de lo grande (“magnum) y lo mejor (a lo cual se refiere el “magis” de la espiritualidad y la pedagogía ignacianas)-, son la columna vertebral del Colegio,  porque, además de ser esencial e imprescindible su papel en los procesos conducentes a la formación integral de nuestros estudiantes, sin su trabajo no puede mantenerse en pie ni marchar adecuadamente nuestro proyecto educativo institucional en todas las dimensiones que lo constituyen.

2. El sentido de la verdadera sabiduría

En el lenguaje bíblico, la sabiduría va mucho más allá del conocimiento, más allá de la ciencia, más allá de los saberes particulares. Sin dejar de reconocer el valor de éstos, conviene tener siempre presente que la misión del “maestro” es comunicar sabiduría, entendida y vivida ésta como el arte de conducir rectamente la propia vida para el logro de la realización plena de sí mismo y contribuir a la de los demás.

En este sentido, la misión del profesor, del educador, del maestro, consiste, más allá de transmitir información cognoscitiva, en cooperar con sus discípulos o alumnos en la producción del conocimiento y en el desarrollo la conciencia crítica y constructivamente transformadora, a partir del cultivo y la promoción de los hábitos de profundizar en el reconocimiento y la elaboración interior del sentido de la realidad propi y la del contexto que le rodea.

3. Jesús, el “Maestro bueno” que nos enseña a amar y servir

Jesús de Nazaret  se presenta en los Evangelios y es escuchado con admiración como Maestro, uno de los títulos que más frecuentemente emplean los evangelistas para referirse a Él. “Rabbí”, fue el apelativo con el cual sus primeros discípulos y discípulas expresaron el reconocimiento de lo que Jesús era y significaba para sus vidas. “Maestro bueno”, le llamaron quienes se sentían atraídos por sus palabras, sus actitudes y su vida dedicada a enseñar el camino que conduce a la verdadera sabiduría, a la auténtica felicidad.

Pero, además de presentarse como Maestro, Jesús se aplica a sí mismo un texto profético del libro de Isaías (Lc 4, 14-21), definiendo claramente su misión en términos de comunicar una Buena Noticia que no se iba a quedar en palabras, sino que se manifestó en hechos concretos a lo largo de toda su actividad como el Maestro que combinaba con excelencia la orientación con la compasión, la enseñanza de la verdad con la disposición a comprender y perdonar la fragilidad de sus discípulos, y por encima de todo la exhortación a la práctica de la justicia y el amor con una opción preferencial por los excluidos y marginados, por los más débiles y necesitados.

Queridos profesores, educadores, maestros: como los ojos de quienes veían y escuchaban a Jesús, asimismo todos los sentidos de nuestros estudiantes están fijos en cada uno y cada una de ustedes. Por eso, al tiempo que damos gracias a Dios, por lo que significan y son ustedes para el Colegio, pedimos al Señor sus luces y su gracia para que puedan dar, con la sabiduría que procede del Creador y con el testimonio de una vida dedicada a “en todo a amar y servir” -de acuerdo con la espiritualidad ignaciana-, la Buena Noticia que necesita nuestro país mediante el cumplimiento cabal de la misión educadora que Él mismo les ha confiado. Así sea.

Gabriel Jaime Pérez Montoya, S.J. 

 

   

 

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  • KATTY

    UN FUERTE ABRAZO Y MUCHAS FELICITACIONES A TODOS LOS MAESTROS DEL COLEGIO SAN JOSÉ, A ELLOS QUE SON APOSTOLES DE LA EDUCACIÓN, INSTRUCCIÓN Y ENSEÑANZA, CUYA MISIÓN LOABLE MERECE NUESTROS AGRADECIMIENTOS, RESPETOS Y CARIÑO. PARA ELLOS MUCHAS BENDICIONES Y EL DIOS DE LA VIDA LES DE DISCERNIMIENTO, SABIDURIA E INTELIGENCIA PARA SEGUIR CON ESTA NOBLE MISIÓN. FELIZ DÍA MAESTROS!!!!

  • Elida Logreira

    Gracias maestros y maestras por el profesionalismo, la comprensión y la capacidad de servicio demostrada cada día laboral.FELICITACIONES.