Por: Diana Quintero Acosta, Comunicadora y Promotora Institucional

Ian Márquez Vila, Andrés Florez Meyer, Juan J. Calderón Arroyo, Leonor Henríquez Hernández, Daniela Fontalvo Bustamante, Emmanuel Viloria Toledo, Alejandra Gutiérrez Rodríguez, Daniella Sánchez Navarro, Natalia Daniels Díaz, Juan P. Badillo Labouz y Juan P. Rodríguez Rodríguez, 11 estudiantes de 11° Grado del Colegio San José fueron los seleccionados para servir como voluntarios en los pasados  XXIII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe 2018, desarrollados del 19 de julio al 3 de agosto en Barranquilla, como sede principal.

 

Gracias a su nivel de inglés y habilidades para la comunicación, estos estudiantes mencionados estuvieron acompañando y liderando las actividades de Protocolo Deportivo de Premiación de dicho certamen tan importante para el País, que les sirvió como experiencia de inmersión cultural, en su propia ciudad, pese a que el Colegio tiene convenio fuera de ella.

“Fue una experiencia impresionante. Conocer de otras culturas requiere de capacidad de comunicación. Teníamos mucha responsabilidad en las manos, pese a que teníamos un coordinador”, compartió Daniella Sánchez Navarro, estudiante de 11° A.

Por su parte, Ian Márquez Vila, alumno también de 11° A, añadió, “Quedé con ganas de más, aprendí que existe mucho talento y cultura. Había que aprovechar lo que uno sabe y aplicarlo. Este evento nos hace sentir orgullos de Barranquilla”.

“La integración fue super buena, habíamos voluntarios de diferentes edades, estratos socioeconómicos… ¡Hubo inclusión! Había gente anciana, otros discapacitados”, comentó Juan J. Calderón Arroyo, estudiante de 11° B.

Juan P. Badillo Labouz, Andrés Florez Meyer, Daniela Sánchez Navarro, Emmanuel Viloria Toledo, Natalia Daniels Díaz, Juan P. Rodríguez Rodríguez, Daniela Fontalvo Bustamante, Leonor Henríquez Hernández, Ian Márquez Vila. Ausente: Alejandra Gutiérrez Rodríguez.

Los jóvenes participantes coinciden en que están agradecidos con Dios por la experiencia vivida, pues gracias a ella también pudieron conocer lo que más allá se evidencia en el mundo deportivo y cómo con su trabajo voluntario pudieron aportar a que otros jóvenes como ellos lograran cumplir su sueño. “Los deportistas son gente normal, tienen sueños. Vi ahí como un chico de mi edad ya tenía 5 oros”, agregó Juan J. Calderón Arroyo.

Las jornadas no fueron nada fáciles, sino extensas, iniciaban a las 8 de la mañana y llegaban a su casa al filo de la media noche, con la satisfacción del deber cumplido. Lo cual también les significó a estos muchachos un acercamiento a lo que es el mundo laboral. Recibieron auxilio de alimentación, transporte y uniformes durante las dos semanas que duró la actividad, más algunos días de capacitación. 

Aparte de lo intangible, les quedaron como recuerdos las camisas y pines que intercambiaron con los miembros de las delegaciones de los 37 países participantes, a quienes en varias ocasiones, incluso fuera de las actividades y sitios de la labor, sirvieron como traductores. 

 

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