Mensaje del Rector

En nombre del Colegio San José, de la Compañía de Jesús, saludo a quien lee este mensaje invocando para él y su familia todas las bendiciones del Creador. Esta institución educativa, próxima a cumplir en el 2018 sus cien años de existencia, se ha propuesto una consigna mediante cuya realización quiere conectarse con el propósito del Jubileo de la Misericordia inaugurado el pasado 8 de diciembre por el Papa Francisco: “Familia San José, por la paz, la reconciliación y el perdón”.

Con esta consigna, en un país y en un mundo convulsionados por los odios y las violencias de todo tipo, entre ellas la primera de todas que es la injusticia social ligada a la corrupción y que genera las otras violencias -la subversiva, la represiva y las provenientes tanto de la indiferencia como de las posiciones fanáticas-, expresamos nuestra disposición a colaborar en la construcción de una sociedad en la que todos los seres humanos nos reconozcamos efectivamente como personas, respetando nuestra dignidad como tales y por lo mismo nuestros derechos, y asimismo cumpliendo con los deberes que implica este reconocimiento.

Entre los derechos de toda persona humana está el derecho a la educación, que a su vez implica el deber de ofrecer a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, tanto desde la familia como desde las instituciones escolares, las posibilidades y oportunidades de adquirir una formación integral. La pedagogía ignaciana, inspirada en la espiritualidad de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús en 1540, concibe tal formación como la orientada al desarrollo de todas las dimensiones del ser humano, teniendo como meta la realización de cuatro adjetivos que deben caracterizar a los egresados de las instituciones educativas jesuitas: conscientes, competentes, compasivos y comprometidos.

  • CONSCIENTES: capaces de conocer y reconocer la realidad propia y la de su entorno social y ecológico, superando la ignorancia y la indiferencia.

  • COMPETENTES: capaces de desarrollar sus potencialidades poniendo en práctica con eficacia sus conocimientos y sus habilidades para la construcción de un mundo mejor.

  • COMPASIVOS: capaces, por una parte, de sentir solidariamente las necesidades de los demás para buscar con ellos la liberación de sus padecimientos; y por otra, de perdonar para contribuir a la reconciliación de todas las personas entre sí y con el Creador.

  • COMPROMETIDOS: capaces de asumir con responsabilidad activa la tarea de construir conjuntamente una sociedad justa y pacífica, respetuosa de todas las personas y del medio ambiente.

Que el Dios Creador de la vida, que se nos ha revelado plenamente en Jesús de Nazaret, nos llene de su Espíritu a los educadores desde la familia y desde el ámbito escolar, para realizar también en nosotros estas cuatro capacidades y así cumplir a cabalidad el lema de las instituciones educativas de la Compañía de Jesús: “ser más para servir mejor”.       

 

P. Gabriel

 

 

Gabriel Jaime Pérez, S.J. 
Rector 

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