El sábado 8 de octubre se dieron cita en el Colegio San José más de 20 víctimas del conflicto armado en Colombia, de distintos departamentos de la Región Caribe, para compartir experiencias y seguir fortaleciendo la red de trabajo que, desde el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) y el Programa Por la Paz(PPP), fundado por la Compañía de Jesús, se viene desarrollando desde 1988 en beneficio de los millones de personas que han sufrido el flagelo de la violencia en el país.

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El evento contó también con la presencia de miembros de la Asamblea Regional del Caribe de la Compañía de Jesús, ciudadanos del común, funcionarios del Colegio San José, fundaciones y jesuitas que no solo acompañan espiritualmente a las víctimas, sino que comprometidamente luchan por el reconocimiento de su dignidad y sus derechos.

El encuentro dio espacio a un panel de socialización del contexto histórico y político que viven actualmente el país y las víctimas, el cual estuvo liderado por Jerry Garavito, investigador, defensor de derechos humanos e investigador del Banco de Datos de Violencia Política y Derechos Humanos del CINEP/PPP en Barranquilla, y por Juan Carlos Merchán, profesor investigador del CINEP/PPP, licenciado en Filosofía con Maestría en Estudios Políticos.

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Entre las conclusiones del Conversatorio se trazó un horizonte estratégico en el que desde las obras jesuitas y las organizaciones sociales se seguirán realizando tareas a favor de las víctimas, las cuales contemplan apoyo a la movilización social y espacios de reflexión ciudadana, apoyo y coordinación a las organizaciones de víctimas, campaña de seguimiento a la información del proceso de paz y educación ciudadana, entre otras.

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Finalmente, hubo oportunidad para escuchar a gran parte de las víctimas que acudieron al Encuentro, entre las que se destacó notablemente la intervención de una mujer indígena que desde los años 50 es una desplazada por motivos violentos en la región del Gran Bolívar (Sucre), y que incesantemente ha trabajado por los derechos humanos de otras personas heridas por la ola violenta colombiana.

Ella padeció no solo atentados contra su vida, sino abusos sexuales y psicológicos, y adicionalmente perdió a más de 40 familiares, situaciones que denunció públicamente. “A mí las FARC no me deben los muertos, sino las balas sin sentido. Mis muertos me los deben el Ejército, la Policía, el Gobierno, los paramilitares… La tierra no aguanta más sangre. Las mujeres hemos sido las viudas, nos han quitado las tierras”, concluyó.

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Por: Diana Quintero Acosta, Comunicadora y Promotora Institucional.